viernes, 1 de abril de 2016

La enseñanza de Jesús acerca de la ley de Dios

La enseñanza de Jesús acerca de la ley de Dios

Quizá una de las controversias más universalmente extendidas

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir” (Mateo 5:17).
Quizá una de las controversias más universalmente extendidas acerca de las enseñanzas de Jesús es la que tiene que ver con su actitud hacia las leyes de Dios registradas en el Antiguo Testamento.
La perspectiva de la mayoría de las iglesias con respecto a Jesús es que enseñó algo nuevo que difería considerablemente de las instrucciones del Antiguo Testamento. El punto de vista común es que las enseñanzas de Jesús en el Nuevo Testamento anularon y reemplazaron lo que decía el Antiguo Testamento. Pero ¿es cierto esto?
Lo que cuenta finalmente no es lo que la gente diga acerca de Jesús ni tampoco cómo interpreten lo que enseñó. Lo que realmente importa es lo que él dijo en realidad y si estamos verdaderamente dispuestos a creer y a aceptar sus palabras.

Una contundente afirmación en el Sermón del Monte

Comencemos con el Sermón del Monte. Ya que es el registro más largo de las enseñanzas de Jesús, deberíamos esperar encontrar en ello su perspectiva acerca de las leyes de Dios tal como están registradas en el Antiguo Testamento. Y así sucede, de hecho.
Debido a que las enseñanzas de Jesús eran tan diferentes de las de los fariseos y los saduceos, algunas personas creían que su intención era socavar la autoridad de las Escrituras y sustituirla con la suya. Por lo tanto, el propósito de algunas de sus afirmaciones en el Sermón del Monte era demostrar que muchas de las cosas que enseñaban los fariseos y los saduceos eran en realidad contrarias a las enseñanzas originales de la Torá (ley) de Moisés, los primeros cinco libros de la Biblia.
Jesús refutó las ideas erróneas que las personas tenían con respecto a él haciendo tres contundentes afirmaciones acerca de la ley. Analicémoslas.

“No he venido para abrogar, sino para cumplir”

Jesús explicó su perspectiva de la ley muy claramente en el Sermón del Monte: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir” (Mateo 5:17).
Inmediatamente vemos que Jesús no tenía ninguna intención de destruir la ley. Incluso nos dice explícitamente que ni siquiera debemos pensar algo parecido. Lejos de estar en contra de las Escrituras del Antiguo Testamento, dijo que había venido a cumplirlas y procedió a confirmar la autoridad de ellas. “La ley y los profetas” era un término usado comúnmente para referirse al Antiguo Testamento (ver Mateo 7:12).
“La ley” se refiere a los cinco primeros libros de la Biblia, los libros de Moisés en los cuales las leyes de Dios estaban escritas. “Los profetas” no se refería tan sólo a los escritos de los profetas bíblicos, sino también a los libros históricos de lo que hemos llegado a conocer como el Antiguo Testamento.
¿Qué quiso decir Jesús cuando habló de cumplir la ley? Desafortunadamente, el significado de “cumplir la ley” ha sido tergiversado por aquellos que invocan el nombre de Jesús pero en realidad no entienden lo que enseñó. Ellos dicen que ya que Jesús afirmó que cumpliría la ley, ya no necesitamos guardarla más.
Otra forma de interpretar el significado de “cumplir la ley” es que Jesús “llenó” lo que lefaltaba a la ley; o sea, que él la completó, en parte cancelándola y en parte añadiendo, para formar lo que a veces se denomina “la ley de Cristo” o “enseñanza del Nuevo Testamento”. La implicación de esta perspectiva es que el Nuevo Testamento trajo un cambio en los requisitos para la salvación y que las leyes dadas en el Antiguo Testamento son obsoletas. Pero ¿reflejan estas teorías realmente lo que Jesús quiso decir?

La perspectiva de Jesús acerca de cumplir la ley

La palabra griega pleroo, traducida por “cumplir” en Mateo 5:17, significa: “hacer lleno, llenar . . . llenar completamente, dejar lleno, esto es, completar” (Thayer’s Greek-English Lexicon of the New Testament [“Thayer: Diccionario griego-inglés del Nuevo Testamento”], 2002).
En otras palabras, Jesús dijo que vino para cumplir la ley y hacerla perfecta. ¿Cómo? Mostrando la intención y la aplicación espiritual de la ley de Dios. Su significado es claro al leer todo el resto del capítulo, donde Jesús mostró la intención espiritual de ciertos mandamientos específicos.
Algunos interpretan el significado de “cumplir” como si Jesús hubiera dicho: “No he venido para abrogar la ley, sino para finalizarla por medio del cumplimiento”. Pero esto no concuerda con sus propias palabras. En el resto del capítulo él mostró que el espíritu de la ley la hacía aún más extensamente aplicable, nunca que la anulaba o la hacía innecesaria.
Cuando Jesús explicó y amplió la ley de Dios, y mostró por su ejemplo cómo obedecerla, cumplió la profecía que en Isaías 42:21 habla del Mesías: “El Eterno se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla”. Jesús mostró la santidad, la intención espiritual, el propósito y el alcance de la ley de Dios por medio de sus enseñanzas y su forma de vivir. Cumplió los requisitos de la ley obedeciéndola de una manera perfecta en pensamiento y obra, tanto en la letra como en la intención del corazón.

Todo será cumplido

La segunda gran declaración que Jesús hizo en el Sermón del Monte, en el mismo contexto, hace aún más claro que él no destruyó, rescindió, anuló ni abrogó la ley: “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5:18).
Con estas palabras Jesús vinculó la continuidad de la ley con la permanencia del cielo y de la tierra. Estaba diciendo que las leyes de Dios son inmutables, inviolables e indestructibles. Sólo pueden ser cumplidas, nunca abrogadas.
Debemos notar que en este versículo se utiliza una palabra griega diferente para “cumplir”:ginomai, que significa “volverse, es decir, venir a existir . . . pasar, suceder” o “ser hecho, completado, terminado” (Thayer, ob. cit.).
Hasta que se cumpla totalmente el plan de Dios de glorificar a la humanidad en su reino —esto es, en tanto que todavía haya seres humanos físicos— la codificación física de la ley en la Escritura es necesaria. Esto, explicó Jesús, es tan cierto como la continuidad de la existencia del universo.

Sus siervos deben guardar la ley

La tercera declaración de Jesús, citada anteriormente en el capítulo ii, declara que nuestro destino final descansa en nuestra actitud hacia la santa ley de Dios y nuestro comportamiento respecto a ella. “De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado [por los que estén] en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande [por los que estén] en el reino de los cielos” (Mateo 5:19).
En este versículo agregamos, a manera de aclaración, la frase “por los que estén” porque, como se explica en otros pasajes, aquellos que persistan en quebrantar la ley de Dios y enseñen a otros a hacerlo no van a estar en el Reino de Dios.
Jesús aclara que aquellos que lo sigan a él y aspiren a estar en su reino, tienen una obligación perpetua de obedecer y vivir de acuerdo con la ley de Dios. Está diciendo que no debemos quitarle a la ley “ni una jota ni una tilde”; el equivalente en nuestro alfabeto sería el cruce de una “t” o el punteado de una “i”.
El valor que les concede a los mandamientos de Dios no deja lugar a dudas, así como el alto respeto de la ley que requiere de aquellos que enseñan en su nombre. Él desaprueba completamente a aquellos que se atreven a desdeñar el más pequeño de los mandamientos de Dios, pero su honra estará con aquellos que los enseñan y obedecen.
Ya que Jesús obedeció los mandamientos de Dios, es lógico que sus siervos también deben guardar los mismos mandamientos y enseñar a otros a hacer lo mismo (1 Juan 2:2-6). Esta es la forma en que los verdaderos siervos de Cristo se identifican: si siguen el ejemplo que él les dio (Juan 13:15).

Debemos sobrepasar a los escribas y fariseos

Con la siguiente frase del Sermón del Monte Jesús no deja lugar a dudas de lo que quiso decir en las tres declaraciones anteriores. Afirmó claramente que sus discípulos debían obedecer la ley de Dios, y que él requería de ellos una obediencia mayor que los patrones que habían oído anteriormente. “Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 5:20).
¿Quiénes eran los escribas y fariseos? Los escribas eran los más reconocidos maestros de la ley: los intérpretes de la ley, los eruditos, los expertos.
Los fariseos, un grupo relacionado con ellos, eran considerados comúnmente como uno de los modelos más ejemplares del judaísmo. Formaron una secta del judaísmo que estableció un código moral y ritual más riguroso de lo que se desprendía de la ley de Moisés, y basaron muchas de sus prácticas en años de tradiciones. Tanto los escribas como los fariseos fueron muy estrictos y muy respetados en el judaísmo (Hechos 26:5).
En tanto que los escribas eran expertos, los fariseos profesaban la más pura práctica de la justicia. Así que cuando Jesús afirmó que la justicia nuestra debe ser mayor que la de los escribas y los fariseos, ¡era una declaración monumental!
Los fariseos eran considerados como los que habían alcanzado el pináculo de la rectitud personal, y la gente común y corriente pensaba que eran tales pilares de espiritualidad que nunca podrían estar a su altura. Pero Jesús aseguró que la justicia de los escribas y los fariseos no era suficiente para asegurarles la entrada en el reino del cual estaba hablando. Entonces, ¿qué esperanza tenían los demás?

Jesús condenó la hipocresía religiosa

En realidad existía un problema con la justicia de los escribas y los fariseos. El meollo del asunto era que su justicia tenía el defecto de que sólo era externa. Para aquellos que los observaban, parecían obedecer la ley de Dios, pero la quebrantaban internamente, donde los demás no lo podían ver.
Veamos la dura denuncia que Jesús les hizo por hacer de la religión un asunto de apariencias: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia . . . porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad” (Mateo 23:25-28).
Esos maestros religiosos autonombrados hacían énfasis en aspectos mínimos de la ley, pero que descuidaban cosas mucho más importantes. “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello” (v. 23).
A Jesús le desagradaba que ellos se preocuparan tanto por obedecer las cosas más mínimas y al mismo tiempo descuidaran los asuntos más importantes: los aspectos fundamentales de la ley.
En tanto que eran escrupulosos con las tradiciones ceremoniales, al mismo tiempo se daban muchas libertades para desobedecer ciertos mandamientos específicos de Dios. En algunos casos llegaban a poner sus tradiciones por encima de los claros mandatos de Dios (Mateo 15:1-9).
Detrás de sus acciones estaban los motivos despreciables del egoísmo y las pretensiones. Hacían públicamente lo que debía ser una devoción privada hacia Dios —oración, ayuno y dar diezmos— todo de tal forma que podían ser vistos y considerados por otros como justos (Mateo 6:1-6; 23:5-7).

Los dirigentes religiosos no guardaban el espíritu de la ley

Inmediatamente después de afirmar que no tenía ninguna intención de anular la ley de Dios, Jesús procedió a dar ejemplos de las tradiciones y enseñanzas de los dirigentes religiosos judíos que pasaban totalmente por alto o aun iban en contra de la intención espiritual de las leyes de Dios.
El primer ejemplo que dio fue con el sexto mandamiento: “No matarás”. Lo único que entendían los fariseos era que el acto de matar estaba prohibido. Jesús enseñó lo que debía haber sido obvio, que la intención del sexto mandamiento no era tan sólo prohibir el acto literal de matar, sino toda actitud mala y perversa en el corazón y en la mente quecondujera al asesinato, incluidas la ira injusta y las palabras contenciosas (Mateo 5:21-26).
Luego hizo algo similar con su perspectiva estrecha del séptimo mandamiento: “No cometerás adulterio”. Los fariseos de la época entendían que el acto físico de tener relaciones sexuales con una mujer fuera del matrimonio era pecado. Pero también deberían haber sabido que, al igual que sucedía con el sexto mandamiento, codiciar a una mujer era pecado porque al desearla ya se había quebrantado el mandamiento en el corazón.
Estos son ejemplos de “la justicia de los escribas y los fariseos” que Jesús describió como limpiar lo de fuera del vaso, en tanto que el interior estaba lleno “de robo y de desenfreno” (Mateo 23:25, NVI).
Jesús instruyó a sus discípulos que, de hecho, la ley de Dios debe ser obedecida de una forma externa, pero también debe ser obedecida en el espíritu y la intención del corazón.Cuando Jesús enseñó semejante obediencia interna a las leyes de Dios, fue fiel a lo que el Antiguo Testamento enseñó: “El Eterno no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Eterno mira el corazón” (1 Samuel 16:7).
El profeta Jeremías anhelaba la época en la que Dios establecería un nuevo pacto en el cual había prometido: “Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo” (Jeremías 31:33). La intención original que Dios tenía con su ley era que las personas la guardaran desde lo más profundo de su corazón (Deuteronomio 5:29). El hecho de que no obedecieron la ley de Dios desde “lo íntimo” (Salmos 51:6), inevitablemente las condujo a una desobediencia externa.

Jesús no cambió la ley

Jesús introdujo su contraste entre la estrecha interpretación de la ley que tenían los escribas y los fariseos, y su verdadera intención espiritual, utilizando las palabras: “Oísteis que fue dicho . . . Pero yo os digo . . .” (Mateo 5:21-22, 27-28).
Algunos piensan, erróneamente, que el propósito de Jesús era establecer un contraste entre su propia enseñanza y la de Moisés a fin de declararse como la única autoridad verdadera. Suponen que Jesús o se oponía a la ley mosaica o la estaba modificando de alguna forma.
Pero es difícil imaginar cómo Jesús, después de proclamar de una forma tan enfática y contundente que la ley de Dios era algo permanente, y de expresar su gran estima y respeto por ella, rebajaría ahora la autoridad de esta ley con declaraciones contrarias. Jesús no se contradecía, sino que honraba y respaldaba la ley en todas sus enseñanzas.
En este pasaje no está hablando en contra de la ley mosaica ni está diciendo que él sea superior espiritualmente. Lo que estaba haciendo era refutar las interpretaciones erróneas perpetuadas por los escribas y los fariseos.
Por esto es que declaró que la justicia de uno debe exceder la de los escribas y los fariseos. Jesús estaba restaurando, en las mentes de sus oyentes, los preceptos mosaicos a su lugar, pureza y poder originales. (Si desea estudiar más a fondo estas leyes y su aplicación en el siglo xxi, le recomendamos el folleto gratuito Los Diez Mandamientos.)
También debiera ser obvio que debido a que el mismo Dios es el autor tanto del antiguo pacto como del nuevo, no debe existir un conflicto sustancial entre ambos, y que las leyes fundamentales de moralidad presentes en ambos están completamente de acuerdo. Dios nos dice en Malaquías 3:6: “Yo el Eterno no cambio . . .”.

Jesús y el sábado

Entre aquellos que afirman seguir a Jesús, no existe un precepto bíblico que suscite tanta controversia como el que dice: “Acuérdate del sábado, para consagrarlo . . .” (Éxodo 20:8-11, NVI). Aquí en especial encontramos que las interpretaciones que se dan acerca de las enseñanzas de Jesús varían completamente.
Algunos argumentan que Jesús anuló todos los Diez Mandamientos, pero que hay nueve que han sido restituidos en el Nuevo Testamento: todos excepto el del sábado. Algunos creen que Jesús reemplazó el sábado consigo mismo, y que él es ahora nuestro “descanso”. Algunos creen que no hay ningún día de reposo que se necesite ahora, que podemos descansar o adorar en cualquier día o en cualquier momento que queramos.
Sin importar cuál argumento esgrima uno, la arrolladora mayoría de la cristiandad tradicional cree que el domingo, el primer día de la semana, ha reemplazado el sábado, elséptimo día de la semana, como día de adoración.
¿Podemos encontrar respaldo para estos puntos de vista en las enseñanzas o en las vivencias de Jesús? Si tomamos en cuenta sus claras enseñanzas acerca de la vigencia de las leyes de Dios, ¿qué encontramos cuando analizamos su actitud hacia el sábado?
Al estudiar los cuatro evangelios, una de las primeras cosas que vemos es que Jesús iba a la sinagoga los sábados para adorar a Dios (Lucas 4:16). Esta era su costumbre. Incluso en una de estas ocasiones anunció su misión como Mesías, para todos aquellos que asistían a la sinagoga en ese día.
Es interesante notar que más tarde el apóstol Pablo también tenía la misma costumbre de ir a adorar y a enseñar en la sinagoga los sábados (Hechos 17:2-3). ¡Ni él ni Jesús les dieron el menor indicio a sus oyentes que ellos no necesitaban estar allí o que debían adorar en un día diferente!

Contiendas sobre cómo —no si se debía— guardar el sábado

Muchas personas sacan conclusiones erróneas acerca de Jesús y el sábado al leer acerca de sus confrontaciones con los escribas y los fariseos. Sin embargo, esas confrontaciones nunca fueron acerca de la vigencia del sábado, sino solamente sobre cómo debía guardarse. ¡Hay una diferencia crucial entre los dos!
Por ejemplo, Jesús confrontó a los judíos con respecto a su interpretación de la observancia del sábado al realizar milagros de sanidad en ese día (Marcos 3:1-6; Lucas 13:10-17; 14:1-6). Según los fariseos, prestarle atención médica a alguien, a menos que fuera cuestión de vida o muerte, era prohibido en sábado. Y ya que ninguno de esos casos de sanidad era una situación de vida o muerte, ellos pensaron que Jesús estaba quebrantando el sábado.
Pero como el Salvador, él entendía el propósito del sábado, que era un día perfectamente apropiado para traer su mensaje de sanidad, esperanza y redención a la humanidad, y para vivir ese mensaje por medio de sus acciones.
Para aclarar este punto, Jesús les preguntó a los fariseos: “¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla?” (Marcos 3:4). Él puso de manifiesto su hipocresía porque ellos no veían nada malo en rescatar en sábado un animal que hubiera caído en un hoyo, o darles agua a sus animales. Sin embargo, a él lo condenaban por ayudar a un ser humano —que vale mucho más que cualquier animal— en ese mismo día (Lucas 13:15-17; Mateo 12:10-14).
Él estaba justamente indignado por su incapacidad de reconocer que habían puesto sus propias tradiciones e interpretaciones por encima del verdadero propósito de guardar el sábado (Marcos 3:5). Mas ellos estaban tan ciegos espiritualmente que querían matarlo porque exponía su tergiversación de los mandamientos de Dios (v. 6).
En cierta ocasión los discípulos de Jesús tomaron espigas a medida que caminaban por los sembrados, porque querían algo de comer. No estaban segando el campo; solamente estaban tomando un bocado rápido para mitigar su hambre. Pero los fariseos insistían en que eso no era legítimo. Jesús utilizó un ejemplo de la Escritura para mostrar que el espíritu y la intención de la ley no habían sido violados y que en la ley de Dios había lugar para la misericordia (Marcos 2:23-26).
En este contexto Jesús les habló acerca del verdadero propósito del sábado. “El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado” (v. 27, NVI). Los fariseos habían invertido las prioridades de la ley de Dios. Habían agregado tantas regulaciones y tradiciones meticulosas al mandamiento del sábado, que al tratar de obedecerlo se había convertido en una carga en lugar de ser una bendición, como Dios quería que fuera (ver Isaías 58:13-14).
Jesús afirmó tener autoridad para decir cómo debía guardarse el sábado: “Así que el Hijo del hombre es Señor incluso del sábado” (v. 28, NVI).

El judaísmo olvidó a Moisés, el cristianismo olvidó a Cristo

Cuando hablamos de Jesús y la ley, tenemos que concluir que la religión “cristiana” nos ha decepcionado al no mantener las enseñanzas originales de Cristo, quien a su vez siempre se ciñó a las enseñanzas originales de las Escrituras del Antiguo Testamento. Así como los dirigentes religiosos judíos corrompieron las enseñanzas de Moisés, de igual forma los maestros de Cristo —esto es, los falsos maestros que afirman representarlo a él— corrompen sus enseñanzas. En realidad, Jesús y Moisés estaban de acuerdo.
Aquí es importante preguntarnos algo. Si Jesús viviera en esta época, ¿qué día guardaría como día de reposo? Sería el día ordenado en los Diez Mandamientos: el séptimo día.
Jesús guardó la ley de Dios y esperaba que sus discípulos hicieran lo mismo. Dejó muy clara su actitud acerca de quienes le quitaran una jota o una tilde de la ley. Cualquiera que no la guarde sólo está invocando el buen nombre de Cristo, pero no está haciendo lo que dijo. Él nos advierte: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé:Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:21-23).
¿Hacia dónde nos conduce todo esto? Nos lleva a concluir que no todas las iglesias que afirman representar a Cristo lo representan fielmente. Al igual que muchos de los antiguos fariseos, han acumulado tradiciones que los hacen errar.
Jesús con frecuencia señaló que su enseñanza estaba basada en las Escrituras del Antiguo Testamento. Cuando otros lo desafiaban con respecto a sus enseñanzas, respondía: “¿No habéis leído . . . ?” antes de dirigir a sus oponentes a los pasajes que respaldaban lo que había dicho (Mateo 12:3, 5; 19:4; 22:31).
Aquellos que dicen que Jesús se apartó de la autoridad de las Escrituras del Antiguo Testamento están sencillamente equivocados. En este capítulo hemos demostrado que los dirigentes religiosos judíos de su propia época malinterpretaron las enseñanzas de Jesús, y la mayoría de los que profesan ser cristianos en la actualidad cometen el mismo error. Él enseñó fielmente la palabra escrita del Antiguo Testamento. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8). ¡Él no ha cambiado su perspectiva de la ley de Dios!

EL EVANGELIO DE JESUCRISTO SEGUN EL EVANGELIO DEL APOSTOL

EL EVANGELIO DE JESUCRISTO SEGUN EL EVANGELIO DEL APOSTOL

  
 
INTRODUCCION
 
Qumran – "Los Rollos del Mar Muerto":En 1947 en la zona de Qumran, cerca del Mar Muerto (Palestina), por accidente y merced a la intervención casual de unos pastores, se llevó a cabo uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de nuestro siglo.
En varias cuevas de la región, se encontraron numerosas vasijas de arcilla, que resultaron contener una colección de más de 800 pergaminos y papiros que hoy se conocen como los "Rollos del Mar Muerto" (o de Qumran) y que han llegado a tener una trascendencia enorme en la validación y revisión de los textos bíblicos del Antiguo Testamento, además de ser uno de los descubrimientos papirológicos más importantes de la historia: La colección de textos hebreos más antigua y completa que se ha encontrado.
Las investigaciones demostraron que estos rollos, en gran parte copias de los libros canónicos del A.T. de la Biblia, fueron recopilados por la secta de los Esenios, contemporánea a Cristo.
Los Esenios eran una secta mística y monástica del judaísmo primitivo, llevaba una vida dedicada al trabajo y la oración, apegada al estricto cumplimiento de la Ley de Moisés. En el año 152 a.C., descontentos con la frivolidad y decadencia del sacerdocio hebreo, dominado por los fariseos y saduceos, se retiraron de la ciudad de Jerusalén hacia el desierto, donde permanecieron en relativo aislamiento hasta el año 68 d.C., cuando los romanos destruyeron la comunidad (posiblemente como parte de las guerra contra los judíos).
Es probable que la gran mayoría de los textos de las cuevas de Qumran se hayan escrito y depositado allí en los últimos años, en tiempos de la guerra entre los judíos rebeldes y los romanos, cuando los esenios ya vislumbraban el final de su comunidad, con el fin de preservar sus conocimientos y tradiciones. En todo caso, los escritos más antiguos datan del siglo II a.C. y los últimos de la primera mitad del I d.C.
Hacia el final de su existencia, los miembros de esta comunidad, llegaron ha ser uno de los principales grupos religiosos en que se dividía el judaísmo anterior a la destrucción del Templo deJerusalén, en el año 70 d.C.
Pese a ciertas evidencias que sugieren que Juan el Bautista, el profeta precursor de Jesús de Nazaret, estaba relacionado con este grupo o pertenecía al mismo, no existe nada que indique que los esenios influyeron directamente sobre los primeros cristianos. A pesar de las teorías marginales de algunos investigadores con puntos de vista "alternos" a los de la comunidad científica, como Carsten Peter Thiede (en relación con el famoso papiro "7Q5"), aun no se ha demostrado vinculación alguna entre Jesús de Nazaret y los Esenios; además se cree que estos escritos han tenido poca o ninguna significación en lo que respecta al origen y la creación del Nuevo Testamento, vale decir, a los escritos sagrados del Cristianismo.
Salvo por el hecho de que tanto la comunidad esenia, como el movimiento original de Jesús, eran grupos mesiánicos, que creían que "El Reino de Dios" (o sea un mundo perfecto en donde reinaría un rey justo y divino) estaba cerca y que eran contemporáneos, nada más los relaciona.
Todo esto no ha impedido que muchos pretendan retrotraer la época de redacción de losevangelios canónicos a los tiempos en que la comunidad esenia todavía existía y haciendo de los descubrimientos de Qumran un valuarte para la verificación histórica de los orígenes del cristianismo.
Es irónico que, a otro descubrimiento igualmente importante y mucho más significativo para la cristiandad, no se le haya dado en más de 50 años, la importancia que merece.
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Nag Hammadi – "Los Evangelios Gnósticos":Unos años antes de los descubrimientos de Qumran, en diciembre de 1945, dos hermanos, campesinos egipcios, en un lugar del Alto Egipto llamado Nag Hammadi, donde el Nilo hace una curva en su cause, se encontraban buscando fertilizante para cultivar. Uno de ellos, llamado Muhammad Alí, cavando, pego con su pala contra un objeto duro, perfectamente oculto entre unas piedras. Al retirar la tierra y las rocas, se encontró con una tinaja de terracota cuidadosamente cerrada con una especie de plato. Al principio, Muhammad dudó en abrirla por la superstición de que pudiera contener a un genio y éste pudiera dañarlo. Más tarde, dándose valor ante la esperanza de encontrar oro, la abrió, pero en lugar del precioso metal había unos libros encuadernados en piel de gacela.
El lugar preciso del descubrimiento era conocido en la antigüedad con el nombre de Chenoboskeion ("pastizal de gansos"). En la zona, San Pacomio fundó el primer monasterio cristiano del Alto Egipto en el año 320 d.C. Unos años después, en 367 d.C., los monjes locales copiaron más de 45 escrituras religiosas cristianas y paganas en 13 códices (libros encuadernados en cuero). Al modo de Qumran, toda esta colección fue sellada dentro de tinajas y resguardada en las cercanías por temor a la persecución a la que los gnósticos eran sujetos por esa época.
Los libros eran de al menos 1600 años de antigüedad y eran en su mayoría cristianos, pese a que, entre ellos, se encontraba una copia de "La República" de Platón y otros textos clásicos. Estaban escritos en copto, una lengua todavía sobreviviente y que era una derivación de la hablada por los faraones en su etapa helenística (s. IV al I a.C.). Todos eran traducciones de originales griegos al idioma local. La colección constaba de un total de aproximadamente 1100 páginas.
A diferencia de la de Qumran, los mismos eran de singular relevancia para el esclarecimiento de los orígenes del Cristianismo y de las directas enseñanzas de Jesús. Esto fue entendido desde un primer momento por los estudiosos, pero "increiblemente", todavía hoy, luego de más de 50 años, el tema no ha sido tratado con seriedad y profundidad por las autoridades religiosas y por la opinión pública en general.
Unos de estos códices contenía al escrito que ocupa nuestra atención, un "Evangelio" atribuido al Apóstol Tomás, que recopilaba una serie de proverbios que Cristo había sentenciado durante sus años de prédica.
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Ev. de Tomás – "El Quinto Evangelio"Medio siglo antes del descubrimiento de Nag Hammadi, en Oxyrhynchus, una antigua ciudad egipcia, se descubrieron unos fragmentos de papiro escritos en griego, que correspondían a un evangelio apócrifo atribuido al Apóstol Tomás. La paleografía fechó la redacción de los mismos hacia el año 200 al 250 d.C. y desde entonces, se creyó que una vez existió un quinto libro análogo a los canónicos, en donde se registraban las enseñanzas de Jesús.
Una de estas páginas se encuentra el Museo Británico, el Londres. Sin embargo, no se le dio mayor importancia al tema, hasta el descubrimiento de la versión copta (que ofreció el texto completo). A los fragmentos griegos se los conoce como "Papiros de Oxyrhynchus" y al texto copto, "Codex II de Nag Hammadi" respectivamente.
Todos los expertos independientes, e incluso algunos teólogos, están de acuerdo en que el "Evangelio según Tomás" es tan auténtico como los sinópticos y el del Apóstol Juan. Este texto se viene estudiando desde hace décadas y, últimamente, ha dado lugar a sorprendentes conclusiones (que trataremos más adelante).
Como el lector podrá comprobar, el de "Tomás", es un evangelio totalmente diferente de losincluidos en el Nuevo Testamento. En él no existen partes narrativas o anécdotas sobre la vida y obra de Jesús, sólo consta de 117 proverbios y cortos diálogos en donde se recogen las enseñanzas más significativas atribuidas al Maestro. No se dice nada del nacimiento, de la muerte o de su supuesta resurrección.
El autor, quizá aludiendo a la calidad "privada" de los diálogos o máximas, se refiere a las mismas como: "Los dichos secretos que Jesús viviente habló".
Ya Clemente de Alejandría cita al Ev. Tomás, sin nombrar la fuente. El texto en cuestión es el proverbio N° 2, que dice: "Jesús ha dicho: Que quien busca no deje de buscar hasta que encuentre, y cuando encuentre se turbará, y cuando haya sido turbado se maravillará y reinará sobre la totalidad y hallará el reposo". Esto demuestra que el libro, en su forma primitiva, existía ya en el 190 d.C. fecha de composición de "Stromata" ("Remedios"), el libro que contiene dicha cita.
Sin embargo, existen evidencias que el de Tomás, pudo haber sido el evangelio más antiguo (con seguridad su versión original es anterior al 100 d.C.), o al menos, el que recoge con mayor fidelidad y sin agregados mítico-legendarios a las palabras dichas por el Jesús histórico, de los que hoy se conservan.
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"Q" – "El Evangelio Perdido de Jesús el Cristo":Hace tiempo, en el siglo XIX, algunos estudiosos notaron algo singular en ante la lectura crítica y comparativa de los evangelios sinópticos del Nuevo Testamento.
Ninguno de los Evangelios es congruente en un 100% con los otros, ni su forma narrativa es equivalente. Cada uno de ellos refleja un estilo diferente e incluso, hoy se sabe, fueron redactados en lugares y épocas disímiles.
El más antiguo es el de "Marcos", que se fecha hacia el año 70 d.C. (con seguridad luego de la destrucción de Jerusalén a manos de los romanos). "Mateo" y "Lucas" se terminaron unos 20 años después.
Es obvio que en los aspectos narrativos y en la secuencia de eventos que documentan, tanto "Mateo" como "Lucas" se basan en "Marcos". Sin embargo, los primeros contienen numerosos dichos y frases atribuidas a Jesús que no están presentes en éste último. Además, en los originales griegos, las palabras suelen ser idénticas, lo que es algo insólito si se piensa que cuando dos cronista "recuerdan" algo que oyeron o leyeron hace años, pueden documentarlo en forma similar, pero jamás iguales.
La respuesta a este misterio fue dilucidada mediante los estudios filológicos: Tanto "Mateo" como "Lucas" tuvieron como "fuentes" a dos evangelios anteriores. Para las historias y leyendas de la vida de Jesús, tomaron como modelo a "Marcos" (agregándole las historias sobre la infancia y la resurrección que el original de "Marcos" no poseía; por otro lado, para incorporar las máximas y proverbios de Jesús, utilizaron un documento (hoy perdido) al que los expertos llaman "Q".
Por obvias razones, desde que esta teoría surgió, la mayoría de los académicos fueron muy cautos en confirmarla como un hecho. La razón es que "Q", hoy día, ya no existe. Sin embargo, el descubrimiento del Ev. de Tomás, trajo la evidencia positiva de que alguna vez, "la fuente" existió. Especialmente el papiro "Oxyrhynchus", cuyo texto griego era concomitante con las frases equivalentes de las versiones de los evangelios canónicos de la misma lengua.
Muchos de sus dichos son análogos a los de "Mateo" y "Lucas", otros son inéditos, demostrando que estos dos redactores, utilizaron los que más se adecuaban a sus criterios doctrinales.
"Tomás" da una interpretación muy diferente a los dichos conocidos de Jesús. El erudito Burton Mack, ha formulado una controversial teoría (muy factible por cierto) que plantea que algunas de las primitivas comunidades cristianas no creían que Jesús de Nazaret era el "Mesías" esperado por los judíos, o el "Cristo", sino un maestro de sabiduría; un hombre que intentó enseñar a otros como alcanzar una plenitud existencia y como vivir en armonía con nuestros semejantes. Para ellos, Jesús no era un ser divino, sino totalmente humano.
Estos primeros seguidores, disintieron de otros cristianos que se basaron en los rituales y en la idea de la muerte y resurrección de su "Salvador". El que esta segunda variante ideológica triunfara sobre la primera, probablemente se debió a que la psicología popular, siempre acepto mucho más fácilmente a las doctrinas que eran acompañadas con leyendas heroicas y narraciones biográficas que les inspiraran devoción, fe y admiración.
En el evangelio de Tomás y, presumiblemente, en "Q", la "salvación" se logra no por la fe o el seguimiento ciego de una creencias, sino por la búsqueda de la sabiduría interior y la conducta apropiada para con el prójimo. Esto "libera" al ser espiritual de su "envoltura" material y le permite la trascendencia.
Hoy en día, muchos paliógrafos se encuentran abocados a la "reconstrucción" de "Q", lo que a la postre traerá de nuevo a la luz el "evangelio original" de Jesús de Nazaret, el Cristo. En próximas entregas, presentaremos un trabajo crítico en tal sentido. Por ahora, ofrecemos los textos en sí, para que el lector juzgue por sí mismo.-
Oscar Carlos Cortelezzi
Buenos Aires - Argentina
 
 
 
(1) Entre finales de los años ‘40s y comienzo de los ‘50s (de 1947 al 1956).(2) Es decir, los cinco primeros libros de la Biblia: Génesis, Exodo, Levítico, Números y Deuteronomio (llamados "Pentateuco" = del griego, "cinco libros" y cuyo nombre hebreo es "Torah").
(3) Quienes daban demasiado importancia a "la letra" de la Ley y o a su esencia espiritual y moral. Además eran soberbios y elitistas.
(4) Los "sicari" o "selotes".
(5) Cuando comenzó a Diáspora y la formación del judaísmo talmúdico.
(6) Es decir los incorporados al Nuevo Testamento: "Mateo", "Marcos", "Lucas" y "Juan".
(7) Los "gnósticos" eran una de las muchas variantes del cristianismo primitivo, el cual, lejos de ser homogéneo como comúnmente se cree, era una suerte de "federación" de comunidades independientes, cada una con su estilo de vida y su particular forma de interpretar las enseñanzas de Cristo. La progresiva centralización del poder eclesial en Roma, que culminó bajo el reinado de Constantino I y su conversión al Cristianismo (313 d.C.) derivó el un sistemático proceso de eliminación de estas iglesias "alternas" (respecto de la de Roma). Entre ellas, los gnósticos fueron particularmente perseguidos y finalmente desaparecieron.
(8) La lengua copta fue casi totalmente olvidada luego de la introducción del Islam en Egipto (640 d.C.) y su remplazo por el árabe.
(9) Tal vez más, porque rumores sobre lo ocurrido en las primeras horas luego del descubrimiento afirman que los campesinos en cuestión, desconociendo el valor de los textos, ¡echaron a varios libros al fuego para calentarse esa noche!
(10) Los evangelios "canónicos" adquirieron dicha condición durante el III Concilio de Cartago, celebrado por la Iglesia en el año 397 d.C. Ya Ireneo ("Padre de la Iglesia"), hacia el año 180 comenzó una labor de censura de los textos apócrifos, que comenzaron a abundar a comienzos del siglo II, pero sólo dos siglos después se llegó a un total acuerdo sobre este tema.
(11) Padre de la Iglesia (h. 150 al 211 d.C.).
(12) Esto es lógico, pues "Marcos" fue anterior en su redacción a "Mateo" y "Lucas".
(13) La canonicidad del "Apéndice" (16:9-20) del Evangelio de Marcos, fue controversial durante siglos. Los mismos teólogos creyeron que era una interpolación posterior para "reforzar" la idea de la resurrección de Cristo, que en dicho libro, no tenía mayor asidero. Recién 1500 años después de la muerte de Jesús, durante el Concilio de Trento (1545-63), se declaró en forma "dogmática" que el texto era legítimo y fidedigno (canónico). Los expertos no tienen duda de que el evangelio en cuestión terminaba originalmente con (16:8): "Ellas salieron y huyeron del sepulcro, porque temblaban y estaban presas de espanto. Y no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo". (Es decir, con un sepulcro vacío, pero sin la prueba final de la resurrección).
(14) Este nombre proviene de la palabra alemana "Quelle", que significa "fuente" (o sea, la fuente original de los evangelios).
(15) Del griego: "El Ungido", "El Señalado".
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Estos son los dichos secretos que ha proclamado Jesús el viviente, y que anotó Dídimo Judas Tomás:1. Y Tomás ha dicho: Quien encuentra la interpretación de estos dichos, no saboreará la muerte.
2. Jesús ha dicho: Que quien busca no deje de buscar hasta que encuentre, y cuando encuentre se turbará, y cuando haya sido turbado se maravillará y reinará sobre la totalidad y hallará el reposo.
3. Jesús ha dicho: Si aquellos que os guían os dijeran, "¡Ved, el Reino está en el Cielo!", entonces las aves del Cielo os precederían. Si os dijeran, "¡Está en el mar!", entonces los peces del mar os precederían. Más bien, el Reino de Dios está adentro de vosotros y está fuera de vosotros. Quienes llegan a conocerse a sí mismos lo hallarán y cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos, sabréis que sois los Hijos del Padre viviente. Pero si no os conocéis a vosotros mismos, sois empobrecidos y sois la pobreza.
4. Jesús ha dicho: La persona mayor en días no vacilará en preguntar a un infante de siete días con respecto al lugar de la vida y vivirá. Pues muchos que son primeros serán los últimos y los últimos primeros. Y se convertirán en una sola unidad.
5. Jesús ha dicho: Conoce lo que está enfrente de tu rostro y lo que se esconde de ti se te revelará. Pues no hay nada escondido que no será revelado, y nada enterrado que no será levantado.
6. Sus discípulos le preguntan, le dicen: ¿Cómo quieres que ayunemos, y cómo oraremos? ¿Y cómo daremos limosna, y cuál dieta mantendremos?
Jesús ha dicho: No mintáis, y no practiquéis lo que odiáis porque todo se revela delante del rostro del Cielo. Pues no hay nada escondido que no será revelado, y no hay nada oculto que quedará sin ser descubierto.
7. Jesús ha dicho: Bendito sea el león que el humano come y el león se convertirá en humano. Y maldito sea el humano a quien el león come y el humano se convertirá en león.
8. Y él ha dicho: El Reino se asemeja a un pescador sabio que echó su red al mar. La sacó del mar llena de peces. Entre ellos descubrió un pez grande y bueno. Aquel pescador sabio volvió a arrojar todos los peces al mar, escogió sin vacilar el pez grande. Quien tiene oídos para oír, ¡que oiga!
9. Jesús ha dicho: He aquí que el sembrador salió y tomó un puñado de semillas, esparció. Algunas en verdad cayeron en el camino y vinieron los pájaros, las recogieron. Otras cayeron sobre la roca-madre y no arraigaron abajo en el suelo y no retoñaron espigas hacia el Cielo. Y otras cayeron entre las espinas, las cuales ahogaron las semillas y el gusano se las comió. Y otras cayeron en la tierra buena y produjeron cosecha buena hacia el Cielo, rindió sesenta por medida y ciento veinte por medida.
10. Jesús ha dicho: He arrojado fuego sobre el mundo y he aquí que lo estoy vigilando hasta que arda en llamas.
11. Jesús ha dicho: Este Cielo pasará y pasará el que está más arriba. Y los muertos no están vivos y los vivos no morirán. En los días cuando comíais los muertos, los transformasteis a la vida. Cuando entréis en la luz, ¿que haréis? En el día cuando estabais juntos, os separasteis, mas cuando os hayáis separado, ¿que haréis?
12. Los discípulos dicen a Jesús: Sabemos que te separarás de nosotros. ¿Quién será Rabí sobre nosotros?
Jesús les ha dicho: En el lugar donde habéis venido, iréis a Jacob el Justo, para el bien de quien llegan a ser el Cielo y la tierra.
13. Jesús ha dicho a sus discípulos: Comparadme con alguien y decidme a quién me asemejo.
Simón Pedro le dice: Te asemejas a un ángel justo.
Mateo le dice: Te asemejas a un filósofo del corazón.
Tomás le dice: Maestro, mi boca es totalmente incapaz de decir a quien te asemejas.
Jesús dice: No soy tu maestro, ya que has bebido, te has embriagado del manantial burbujeante que he repartido al medirlo. Y le lleva consigo, se retira, le dice tres palabras: áhyh ashr áhyh (Soy Quien Soy).
Ya, cuando viene Tomás a sus camaradas, le preguntan: ¿Qué te dijo Jesús?
Tomás les dice: Si os dijera siquiera una de las palabras que me dijo, cogeríais piedras para lapidarme y fuego saldría de las piedras para quemaros.

14. Jesús les ha dicho: Si ayunáis, causaréis transgresión a vosotros mismos. Y si oráis, seréis condenados. Y si dais limosna, haréis daño a vuestros espíritus. Y cuando entréis en cualquier país para vagar por las regiones, si os reciben comed lo que os ponen frente a vosotros y curad a los enfermos entre ellos. Pues lo que entra en vuestra boca no os profanará, sino lo que sale de vuestra boca eso es lo que os profanará.
15. Jesús ha dicho: Cuando veáis a quien no nació de mujer, tendeos sobre vuestros rostros y adoradle, él es vuestro Padre.
16. Jesús ha dicho: Quizás la gente piense que he venido para lanzar paz sobre la tierra, y no saben que he venido para lanzar conflictos sobre la tierra, a fuego, espada y guerra. Pues habrá cinco en una casa, estarán tres contra dos y dos contra tres, el padre contra el hijo y el hijo contra el padre. Y estarán de pie como solitarios.
17. Jesús ha dicho: Yo os daré lo que ningún ojo ha visto y ningún oído ha escuchado y ninguna mano ha tocado y que no ha surgido en la mente humana.
18. Los discípulos dicen a Jesús: Dinos como será nuestro fin.
Jesús ha dicho: ¿Así habéis descubierto el origen, que ahora preguntáis referente al fin? Pues en el lugar donde está el origen, allí estará el fin. Bendito sea quien estará de pie en el origen y conocerá el fin y no saboreará la muerte.

19. Jesús ha dicho: Bendito sea quien existía antes de que entrara en el ser. Si os hacéis mis discípulos y atendéis mis dichos, estas piedras os servirán. Pues tenéis cinco árboles en el paraíso, los cuales no se mueven en el verano ni caen sus hojas en el invierno quien los conoce no saboreará la muerte.
20. Los discípulos dicen a Jesús: Dinos a qué se asemeja El Reino de los Cielos.
El les ha dicho: Se asemeja a una semilla de mostaza, la más pequeña de todas las semillas, no obstante, cuando cae en la tierra fértil, produce una planta grande y se hace albergue para los pájaros del Cielo.

21. Mariam ha dicho a Jesús: ¿A quiénes se asemejan tus discípulos?
El ha dicho: Se asemejan a niños que residen en un campo que no es suyo. Cuando vengan los dueños del campo, dirán: ¡Devolvednos nuestro campo! Se quitan su ropa frente a ellos para cedérselo y para devolverles su campo. Por eso yo digo, si el dueño de la casa se entera de que viene el ladrón, estará sobre aviso antes de que llegue y no le permitirá penetrar en la casa de su dominio para quitarle sus pertenencias. En cuanto a vosotros, cuidaos del sistema, ceñid vuestros lomos con gran fortaleza para que no encuentren los bandidos una manera de alcanzaros, pues hallarán la ventaja que anticipasteis. ¡Que haya entre vosotros una persona con comprensión! …cuando maduró la cosecha, vino rápido con su hoz en la mano, la recogió. Quien tiene oídos para oír, ¡que oiga!

22. Jesús ve a infantes que están mamando. Dice a sus discípulos: Estos infantes que maman se asemejan a los que entran en el Reino.
Le dicen: ¿Así al convertirnos en infantes entraremos en el Reino?
Jesús les ha dicho: Cuando hagáis de los dos uno, y hagáis el interior como el exterior y el exterior como el interior y lo de arriba como lo de abajo, y cuando establezcáis el varón con la hembra como una sola unidad de tal modo que el hombre no sea masculino ni la mujer femenina, cuando establezcáis un ojo en el lugar de un ojo y una mano en el lugar de una mano y un pie en el lugar de un pie y una imagen en el lugar de una imagen, entonces entraréis en el Reino.

23. Jesús ha dicho: Yo os escogeré, uno entre mil y dos entre diez mil y estarán de pie como una sola unidad.
24. Sus discípulos dicen: Explícanos tu lugar, porque es necesario que lo busquemos.
El les ha dicho: Quien tiene oídos, ¡que oiga! Dentro de una persona de luz hay luz, y él ilumina el mundo entero. Cuando no brilla, hay oscuridad.

25. Jesús ha dicho: Ama a tu hermano como a tu alma, protégele como a la pupila de tu ojo.
26. Jesús ha dicho: Ves la mota que está en el ojo de tu hermano, mas no ves la viga que está en tu propio ojo. Cuando saques la viga de tu propio ojo, entonces verás claramente para quitar la mota del ojo de tu hermano.
27. Jesús ha dicho: A menos que ayunéis del sistema, no encontraréis el Reino de Dios. A menos que guardéis la semana entera como sábado, no veréis al Padre.
28. Jesús ha dicho: Me puse de pie en medio del mundo y encarnado me aparecía a ellos. Los encontré a todos ebrios, no encontré a ninguno sediento. Y mi alma se apenaba por los hijos de los hombres, porque están ciegos en sus corazones y no ven que vacíos han entrado en el mundo y vacíos están destinados a salir del mundo de nuevo. Mas ahora están ebrios, cuando hayan sacudido su vino, entonces repensarán.
29. Jesús ha dicho: Si la carne ha llegado a ser por causa espiritual, es una maravilla, mas si espíritu por causa corporal, sería una maravilla maravillosa. No obstante me maravillo en esto que esta gran riqueza ha morado en esta pobreza.
30. Jesús ha dicho: Donde hay tres dioses, carecen de Dios. Donde hay solo uno, digo que yo estoy con él. Levantad la piedra y allí me encontraréis, partid la madera y allí estoy.
31. Jesús ha dicho: Ningún oráculo se acepta en su propia aldea, ningún médico cura a aquellos que le conocen.
32. Jesús ha dicho: Una ciudad que se construye encima de una montaña alta y fortificada, no puede caer ni quedar escondida.
33. Jesús ha dicho: Lo que escucharás en tu oído, proclámalo desde tus techos a otros oídos. Pues nadie enciende una lámpara para ponerla debajo de un cesto ni la pone en un lugar escondido, sino que se coloca sobre el candelero para que todos los que entran y salen vean su resplandor.
34. Jesús ha dicho: Si un ciego guía a un ciego, caen juntos en un hoyo.
35. Jesús ha dicho: Nadie puede entrar en la casa del poderoso para conquistarla con fuerza, a menos que le ate sus manos, entonces saqueará su casa.
36. Jesús ha dicho: No estéis ansiosos en la mañana sobre la noche ni en la noche sobre la mañana, ni por vuestro alimento que comeréis ni por vuestra ropa que llevaréis. Sois bien superiores a las flores de viento, que ni peinan lana ni hilan. Al tener una vestidura, ¿que os falta? ¿O quién puede aumentar vuestra estatura? El mismo os dará vuestra vestidura. 
37. Sus discípulos dicen: ¿Cuándo te nos revelarás y cuándo te percibiremos?
Jesús dice: Cuando os quitéis vuestros vestidos sin avergonzaos y toméis vuestra ropa y la pongáis bajo vuestros pies para pisar sobre ella, como hacen los niños, entonces miraréis al Hijo del Viviente y no temeréis.

38. Jesús ha dicho: Muchas veces habéis anhelado oír estos dichos que os proclamo, y no tenéis otro de quien oírlos. Habrá días en que me buscaréis, pero no me encontraréis.
39. Jesús ha dicho: Los clérigos y los teólogos han recibido las llaves del conocimiento, pero las han escondido. No entraron ellos, ni permitían entrar a los que sí deseaban. En cuanto a vosotros, haceos astutos como serpientes y puros como palomas.
40. Jesús ha dicho: Ha sido plantada una enredadera sin el Padre, y puesto que no es vigorosa será desarraigada y destruida.
41. Jesús ha dicho: Quien tiene en su mano, a él se dará más. Y quien no tiene, se le quitará aún lo poco que tiene.
42. Jesús ha dicho: Haceos transeúntes.
43. Sus discípulos le dicen: ¿quién eres?, por cuanto nos dices estas cosas.
Jesús les dice: De lo que os digo no conocéis quien soy, sino os habéis hecho como los judíos, pues aman el árbol mas odian su fruto, y aman el fruto mas odian el árbol.

44. Jesús ha dicho: Quien maldice al Padre, se le perdonará. Y quien maldice al Hijo, se le perdonará. Pero quien maldice a la Espíritu Santa, no se le perdonará, ni en la tierra ni en el Cielo.
45. Jesús ha dicho: No se cosechan uvas de los espinos ni se recogen higos de las zarzas, pues no dan fruto. Una persona buena saca lo bueno de su tesoro. Una persona perversa saca la maldad de su tesoro malo que está en su corazón y habla opresivamente, pues de la abundancia del corazón saca la maldad.
46. Jesús ha dicho: Desde Adán hasta Juan Bautista, entre los nacidos de mujeres no hay ninguno más exaltado que Juan Bautista, tanto que sus ojos no se romperán. No obstante, he dicho que quienquiera entre vosotros que se convierta como niño, conocerá el Reino y será más exaltado que Juan.
47. Jesús ha dicho: Una persona no puede montar dos caballos ni tensar dos arcos, y un esclavo no puede servir a dos amos, de otra manera honrará a uno y ofenderá al otro. Nadie bebe vino añejo e inmediatamente quiere beber vino nuevo. Y no se pone vino nuevo en odres viejos, para que no se revienten. Y no se pone vino añejo en odres nuevos, para que no se vuelva ácido. No se cose remiendo viejo en ropa nueva, porque vendría un rasgón.
48. Jesús ha dicho: Si dos hacen la paz entre sí dentro de esta misma casa, dirán a la montaña, "¡Muévete!" y se moverá.
49. Jesús ha dicho: Benditos sean los solitarios y escogidos porque encontraréis el Reino. Habéis procedido de él, y a él volveréis.
50. Jesús ha dicho: Si os dicen "¿De donde venís?", decidles "Hemos venido de la luz, el lugar donde la luz se ha originado por sí misma, él se puso de pie y se reveló en las imágenes de ellos." Si os dicen "¿Quiénes sois?", decid "Somos los Hijos de El y somos los escogidos del Padre viviente." Si os preguntan "¿Cuál es el signo en vosotros de vuestro Padre?", decidles "Es movimiento con reposo."
51. Sus discípulos le dicen: ¿Cuándo sucederá el reposo de los muertos, y cuándo vendrá el mundo nuevo?
El les dice: Lo que buscáis ya ha llegado, pero no lo conocéis.

52. Sus discípulos le dicen: Veinticuatro profetas proclamaron en Israel, y todos hablaban dentro de ti. El les dice: Habéis ignorado al viviente que está enfrente de vuestro rostro y habéis hablado de los muertos.
53. Sus discípulos le dicen: ¿Es provechosa la circuncisión, o no?
El les ha dicho: Si fuera provechosa, su padre los engendraría circuncidados de su madre. Sino que la verdadera circuncisión espiritual se ha hecho totalmente provechosa.

54. Jesús ha dicho: Benditos sean los pobres, pues vuestro es el Reino de los Cielos.
55. Jesús ha dicho: Quien no odia a su padre y a su madre, no podrá hacerse mi discípulo. Y quien no odia a sus hermanos y a sus hermanas y no levanta su cruz a mi manera, no se hará digno de mí.
56. Jesús ha dicho: Quien ha conocido el sistema, ha encontrado un cadáver y quien ha encontrado un cadáver, de él no es digno el sistema.
57. Jesús ha dicho: El Reino del Padre se asemeja a una persona que tiene semilla buena. Su enemigo vino de noche, sembró una maleza entre la semilla buena. El hombre no les permitió arrancar la maleza, sino les dice: Para que no salgáis diciendo, "Vamos a arrancar la maleza", y arranquéis el trigo con ella. Pues en el día de la cosecha aparecerá la maleza, la arrancan y la queman.
58. Jesús ha dicho: Bendita sea la persona que ha sufrido porque ha encontrado la vida.
59. Jesús ha dicho: Mirad al viviente mientras viváis, para que no muráis y tratéis de mirarlo sin poder ver.
60. Ven a un samaritano llevando un cordero, entrando en Judea.
Jesús les dice: ¿Por qué lleva consigo el cordero?
Le dicen: Para matarlo y comerlo.
El les dice: Mientras está vivo no lo comerá, sino solamente después que lo mate y se haya convertido en cadáver.
Dicen: De otra manera no podrá hacerlo.
El les dice: Vosotros mismos, buscad un lugar para vosotros en el reposo, para que no os convirtáis en cadáveres y seáis comidos.

61a. Jesús ha dicho: Dos descansarán en una cama, el uno morirá, el otro vivirá.
61b. Salomé dice: ¿Quién eres tú, hombre? Como mandado por alguien, te tendiste en mi cama y comiste de mi mesa.
Jesús le ha dicho: Soy quien viene de la igualdad. A mí se me han dado de las cosas de mi Padre.
Salomé dice: Soy tu discípula.
Jesús le dice: Por eso yo digo que cuando alguien iguale se llenará de luz, pero cuando divida se llenará de oscuridad.

62. Jesús ha dicho: Yo comunico mis misterios a quienes son dignos de mis misterios. No dejes que tu mano izquierda sepa lo que hace tu derecha.
63. Jesús ha dicho: Había una persona rica que tenía mucho dinero, y dijo: Voy a utilizar mi dinero para sembrar y cosechar y resembrar, para llenar mis graneros con fruto para que nada me falte. Así pensaba en su corazón y aquella misma noche murió. Quien tiene oídos, ¡que oiga!
64a. Jesús ha dicho: Una persona tenía huéspedes. Y cuando había preparado el banquete, envió a su esclavo para convidar a los huéspedes.
Fue al primero, le dice: Te convida mi amo.
Respondió: Tengo unos negocios con unos mercaderes, vienen a mí por la tarde, iré para colocar mis órdenes con ellos, ruego ser excusado del banquete.
Fue a otro, le dice: Mi amo te ha convidado.
Le respondió: He comprado una casa y me exigen por un día, no tendré tiempo libre.
Vino a otro, le dice: Mi amo te convida.
Le respondió: Mi compañero va a casarse y tengo que preparar un festín, no podré venir, ruego ser excusado del banquete.
Fue a otro, le dice: Mi amo te convida.
Le respondió: He comprado una villa, voy a cobrar el alquiler, no podré venir, ruego ser excusado.
Vino el esclavo, dijo a su amo: Los que usted ha convidado al banquete se han excusado a sí mismos.
Dijo el amo a su esclavo: Sal a los caminos, trae a quienesquiera que encuentres, para que cenen.

64b. Y él ha dicho: Comerciantes y mercaderes no entrarán en los lugares de mi Padre.
65. El ha dicho: Una persona bondadosa tenía una viña. La arrendó a inquilinos para que la cultivaran y recibiría su fruto. Mandó a su esclavo para que los inquilinos le dieran el fruto de la viña. Agarraron a su esclavo, lo golpearon, un poco más y lo habrían matado. El esclavo fue, se lo dijo a su amo. Contestó su amo, "Quizás no le reconocían." Mandó a otro esclavo, los inquilinos lo golpearon también. Entonces el amo mandó a su hijo. Dijo, "Tal vez respetarán a mi hijo." Ya que aquellos inquilinos sabían que era el heredero de la viña, lo agarraron, lo mataron. Quien tiene oídos, ¡que oiga!
66. Jesús ha dicho: Mostradme la piedra que han rechazado los constructores es la piedra angular.
67. Jesús ha dicho: Quien conoce todo pero carece de conocerse a sí mismo, carece de todo.
68. Jesús ha dicho: Benditos seais cuando sois odiados y perseguidos y no encontráis sitio allá donde habéis sido perseguidos.
69a. Jesús ha dicho: Benditos sean los que han sido perseguidos en su corazón, estos son los que han conocido al Padre en verdad.
69b. Jesús ha dicho: Benditos sean los hambrientos, pues el estómago de quien desea se llenará.
70. Jesús ha dicho: Cuando saquéis lo que hay dentro de vosotros, esto que tenéis os salvará. Si no tenéis eso dentro de vosotros, esto que no tenéis dentro de vosotros os matará.
71. Jesús ha dicho: Yo destruiré esta casa y nadie será capaz de reconstruirla.
72. Alguien le dice: Diles a mis hermanos que repartan conmigo las posesiones de mi padre.
El le dice: Oh hombre, ¿quién me hizo repartidor?
Se volvió a sus discípulos, les dice: No soy repartidor, ¿soy?

73. Jesús ha dicho: La cosecha en verdad es abundante, pero los obreros son pocos. Pues implorad al Amo que mande obreros a la cosecha.
74. El ha dicho: Amo, ¡hay muchos alrededor del embalse, pero ninguno dentro del embalse!
75. Jesús ha dicho: Hay muchos que están de pie a la puerta, pero los solitarios son los que entrarán en la alcoba nupcial.
76. Jesús ha dicho: El Reino del Padre se asemeja a un mercader poseedor de una fortuna, quien encontró una perla. Aquel mercader era listo, vendió la fortuna, compró para sí mismo la perla única. Vosotros mismos, buscad el tesoro de su rostro, que no perece, que perdura, el lugar donde ni la polilla se acerca para devorar ni el gusano destruye.
77. Jesús ha dicho: Soy la luz quien está sobre todos, Soy el todo. Todo salió de mí, y todo vuelve a mí. Partid la madera, allí estoy. Levantad la piedra y allí me encontraréis.
78. Jesús ha dicho: ¿Qué salisteis a ver en lo silvestre, una caña sacudida por el viento y a una persona vestida con ropa felpada? He aquí, vuestros gobernantes y vuestros dignatarios son los que se visten en ropa felpada, y ellos no podrán conocer la verdad.
79. Una mujer de la multitud le dice: ¡Bendita sea la matriz que te parió, y benditos los senos que te amamantaron!
El le dice: Benditos sean quienes han oído la significación del Padre y la han cumplido en verdad. Pues habrá días cuando diréis: ¡Bendita sea la matriz que no ha engendrado, y benditos los senos que no han amamantado!

80. Jesús ha dicho: Quien ha conocido el sistema, ha encontrado el cuerpo y quien ha encontrado el cuerpo, de él no es digno el sistema.
81. Jesús ha dicho: Quien se enriquece, que reine. Y quien tiene poder, que renuncie.
82. Jesús ha dicho: Quien está cerca de mí está cerca del fuego, y quien está lejos de mí está lejos del Reino.
83. Jesús ha dicho: Las imágenes se manifiestan a la humanidad y la luz que está dentro de ellas se esconde. El se revelará a sí mismo en la imagen de la luz del Padre, pues su imagen se esconde por su luz.
84. Jesús ha dicho: Cuando véis vuestro reflejo, os alegráis. Pues cuando percibáis vuestras imágenes que entran en la existencia frente a vosotros, las cuales ni mueren ni disfrazan ¿hasta qué punto dependerán de vosotros?
85. Jesús ha dicho: Adán entró en la existencia por un gran poder y por medio de una gran riqueza, pero sin embargo no se hizo digno de vosotros. Pues si hubiera sido digno, no habría saboreado la muerte.
86. Jesús ha dicho: Las zorras tienen sus guaridas y los pájaros tienen sus nidos, pero el hijo de la humanidad no tiene ningún lugar para poner su cabeza y descansar.
87. Jesús ha dicho: Maldito sea el cuerpo que depende de otro cuerpo, y maldita sea el alma que depende de estar juntos aquellos.
88. Jesús ha dicho: Los ángeles y los oráculos vendrán a vosotros y os regalarán lo vuestro. Y vosotros mismos, dadles lo que tenéis en vuestras manos y decid entre vosotros: ¿En qué día vendrán para recibir lo suyo?
89. Jesús ha dicho: ¿Por qué laváis el exterior del cáliz? ¿No notáis que quien crea el interior, también es quien crea el exterior?
90. Jesús ha dicho: Venid a mí, pues mi yugo es natural y mi dominio es manso y encontraréis reposo para vosotros mismos.
91. Le dicen: Dinos quien eres tú, para que podamos confiar en ti.
El les dice: Escudriñáis la faz del Cielo y de la tierra mas no habéis conocido a quien está frente a vuestro rostro, y no sabéis preguntarle en este momento.

92. Jesús ha dicho: Buscad y encontraréis. Mas esas cosas que me preguntabais en aquellos días, no os las dije entonces. Ahora quiero comunicarlas, pero no preguntáis de ellas.
93. Jesús ha dicho: No deis lo sagrado a los perros, para que no lo echen en el montón de estiércol. No arrojéis las perlas a los cerdos, para que no lo hagan...
94. Jesús ha dicho: Quien busca encontrará, y a quien toca se le abrirá.
95. Jesús ha dicho: Si tenéis monedas de cobre, no las prestéis a interés, sino dadlas a ellos de quienes no recibiréis reembolso.
96. Jesús ha dicho: El Reino del Padre se asemeja a una mujer que ha tomado un poco de levadura y la ha escondido en la masa, produjo panes grandes de ella. Quien tiene oídos, ¡que oiga!
97. Jesús ha dicho: El Reino del Padre se asemeja a una mujer que llevaba una jarra llena de grano. Mientras estaba andando por un camino lejano, se rompió la asa de la jarra, derramó el grano detrás de ella en el camino. No lo sabía, no había notado ningún accidente. Cuando llegó a su casa, puso la jarra en el suelo, la descubrió vacía.
98. Jesús ha dicho: El Reino del Padre se asemeja a una persona que deseaba asesinar a un hombre prominente. Desenvainó su espada en su casa, la clavó en la pared para averiguar si su mano prevalecería. Luego asesinó al hombre prominente.
99. Le dicen sus discípulos: Tus hermanos y tu madre están de pie afuera.
El les dice: Quienes están aquí, que cumplen los deseos de mi Padre, estos son mis hermanos y mi Madre. Ellos son los que entrarán en el Reino de mi Padre.

100. Le muestran a Jesús una moneda de oro y le dicen: Los agentes de César nos exigen tributos.
El les dice: Dad a César lo de César, dad a Dios lo de Dios, y dadme a mí lo mío.

101. Jesús ha dicho: Quien no odia a su padre y a su madre a mi manera, no podrá hacerse discípulo mío. Y quien no ama a su Padre y a su Madre a mi manera, no podrá hacerse discípulo mío. Pues mi madre me parió, mas mi Madre verdadera me dio la vida.
102. Jesús ha dicho: ¡Ay de los clérigos! pues se asemejan a un perro dormido en el pesebre de los bueyes. Ya que ni come ni deja que coman los bueyes.
103. Jesús ha dicho: Bendita sea la persona que sabe por cuál parte invaden los bandidos, porque se levantará y recogerá sus pertenencias y ceñirá sus lomos antes de que entren.
104. Le dicen: ¡Ven, oremos y ayunemos hoy!
Jesús ha dicho: ¿Pues cuál es la transgresión que he cometido yo, y en qué he sido vencido? Pero cuando salga el novio de la alcoba nupcial, ¡entonces que ayunen y oren!

105. Jesús ha dicho: Quien reconoce a padre y madre, será llamado hijo de ramera.
106. Jesús ha dicho: Cuando hagáis de los dos uno, os convertiréis en hijos de la humanidad y cuando digáis a la montaña, "¡Muévete!", se moverá.
107. Jesús ha dicho: El Reino se asemeja a un pastor que tiene 100 ovejas. Se extravió una de ellas, que era la más grande. El dejó las 99, buscó a la una hasta que la encontró. Tras haberse cansado, dijo a esa oveja, "¡Te quiero más que a las 99!"
108. Jesús ha dicho: Quien bebe de mi boca, se hará semejante a mí. Yo mismo me convertiré en él, y los secretos se le revelarán.
109. Jesús ha dicho: El Reino se asemeja a una persona que tiene un tesoro escondido en su campo sin saberlo. Y después de morir, lo legó a su hijo. El hijo no lo sabía, aceptó aquel campo, lo vendió. Y vino quien lo compró, aró, descubrió el tesoro. Empezó a prestar dinero a interés a quienes quería.
110. Jesús ha dicho: Quien ha encontrado el sistema y se ha enriquecido, que renuncie al sistema.
111. Jesús ha dicho: El Cielo y la tierra se enrollarán en vuestra presencia.
Y quien vive de adentro del viviente, no verá la muerte ni el miedo pues Jesús dice: Quien se encuentra a sí mismo, de él no es digno el sistema.

112. Jesús ha dicho: ¡Ay de la carne que depende del alma, ay del alma que depende de la carne!
113. Sus discípulos le dicen: ¿Cuándo vendrá el Reino?
Jesús dice: No vendrá por expectativa. No dirán, "¡Mirad aquí!" o "¡Mirad allá!". Sino que el Reino del Padre se extiende sobre la tierra y los humanos no lo ven.

114. Simón Pedro les dice: Que Mariam salga de entre nosotros, pues las hembras no son dignas de la vida.
Jesús dice: He aquí que le inspiraré a ella para que se convierta en varón, para que ella misma se haga una espíritu viviente semejante a vosotros varones. Pues cada hembra que se convierte en varón, entrará en el Reino de los Cielos. 
 
 
FIN DEL EVANGELIO SEGUN EL APOSTOL TOMAS
 
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